martes, 28 de noviembre de 2017

En el club del jueves estamos leyendo... "El desorden que dejas" de Carlos Montero


Resultado de imagenEl escritor Carlos Montero ha ganado el XX Premio Primavera de Novela de 2016 por su obra El desorden que dejas, un intenso thriller psicológico en primera persona ambientado en un pueblo llamado Novariz y que tiene como protagonista a una profesora de instituto. El jurado ha fallado por mayoría otorgar el galardón, dotado con 100.000 euros, a Montero, escritor y guionista gallego de 44 años que lleva más de 16 años trabajando como guionista de cine y televisión. Fue creador de la serie Física o Química, escribió para El Comisario, El tiempo entre costuras o Apaches. En 2012 publicó su primera novela, Los tatuajes no se borran con láser.


“Estoy feliz. Me acuerdo además perfectamente del primer Premio Primavera, de la estupenda novela de Rosa Montero, La hija del Caníbal, que me encantó. Desde entonces estuve muy al tanto cada año de las novelas que premiaban. Así que para mí es un orgullo entrar a formar parte de la historia de estos premios. Y compartirlo con escritores a los que he admirado siempre, como Lorenzo Silva, Rosa Montero, Fernando Savater, Juan José Millás o Eslava Galán", ha comentado Montero tras conocer el fallo.
El certamen está convocado por la Editorial Espasa y Ámbito Cultural de El Corte Inglés con el fin de apoyar la creación literaria. A esta edición se han presentado 896 obras procedentes de 36 países. España, que aportaba 407 novelas, encabezaba la lista de participantes. El jurado ha estado presidido por Carme Riera y compuesto por Antonio Soler, Ramón Pernas, Fernando Rodríguez Lafuente y Ana Rosa Semprún, quienes han fallado el premio por mayoría. Han destacado “la creación de unos personajes verosímiles y cercanos envueltos en una trama dramática y vertiginosa, ambientada en un instituto gallego y en la que se mezclan intereses y turbios secretos”.

Fuente:  https://elpais.com/cultura/2016/02/18/actualidad/1455810319_663576.html

En el club del miércoles estamos leyendo... "El abuelo que saltó por la ventana y se largó"

No sólo de novela negra y películas detectivescas viven los suecos. La prueba, "El abuelo que saltó por la ventana y se largó", la adaptación del 'bestseller' de Jonas Jonasson, que se ha convertido en la película más taquillera de la historia del país, desbancando a "Millenium" de Stieg Larsson.
"La gente piensa que somos una sociedad negra, pero también hacemos comedias muy divertidas", asegura en una entrevista con Efe Félix Herngren, director de una cinta que, tras recaudar más de 16 millones de euros en Suecia (1,5 millones de espectadores), viajará por medio mundo, incluida España, adonde llegará el 11 de julio.





Con ecos de otras comedias de aventuras como "Forrest Gump" o "Big Fish", la historia del "abuelo" arranca cuando Allan Karlsson, a punto de cumplir 100 años y encerrado en una residencia, salta literalmente por la venta de su habitación y se escapa.
 
Las cosas se complican cuando, de forma accidental, Allan se lleva una maleta perteneciente a una banda criminal que tratará por todos los medios de recuperarla. La situación, pese a todo, no hace perder los nervios a un hombre que ha conocido a Stalin, Franco o Gorvachov y ha participado en la fabricación de la bomba atómica.
Resultado de imagen de el abuelo que saltó por la ventana y se largó "Es cierto que la novela tiene similitudes con Forrest Gump, pero he intentado alejarme en lo posible de esa referencia", señala Herngren, que aquí afronta su tercera comedia para la gran pantalla, aunque también cuenta con una larga experiencia en televisión, siempre en el terreno del humor.
"A veces el humor es una cuestión muy local y resulta difícil viajar con él a otros países, pero no siempre. Almodóvar es un ejemplo, hace películas muy divertidas que se entienden en todo el mundo", señala.
En el caso de "El abuelo que saltó por la ventana y se largó, los principales temas que se tratan son universales: la historia mundial, la vejez y el paso del tiempo. Eso sí, está rodada en Suecia y con actores suecos, incluido el protagonista, Robert Gustafsson, que en realidad tiene 49 años".
Las peripecias de ese anciano aventurero y el tono "políticamente incorrecto" invitan al público a imaginar que es posible derrotar al tiempo y vivir una vida apasionante hasta el final. La filosofía del personaje se resume en una frase que él mismo repite a menudo: "las cosas son como son y así seguirán siendo".
"Cuando estábamos en medio del rodaje, que fue complicado, con jornadas muy largas, problemas con el tiempo o, con los actores, me animaba pensar en esa filosofía de Allan de disfrutar el presente y no preocuparse tanto del futuro y del pasado. La vida es más fácil si la tomas como viene", apunta Herngren.
"Todos tenemos miedo a envejecer y, especialmente en los países nórdicos, todo el mundo sueña con una vejez feliz, pero no suele ser así, la mayoría acaban en una residencia, solos. El hecho de que un viejo se escape de un asilo y viva esas aventuras es muy seductor", opina.
Con respecto al hecho de abordar una adaptación que ya había sido un éxito literario, con 1,1 millones de copias vendidas en Suecia y más de 6 millones en todo el mundo, Herngren insiste en que prefiere hacer un trabajo que genere expectativas a uno que no las suscite en absoluto.
"Lo que más me preocupaba es que le gustara al autor. Él no quería leer el guión, ni ver el material antes del montaje, se desentendió por completo. Los días previos al preestreno, cuando por fin la vio, no pegué ojo", cuenta.
"Su reacción inicial fue de choque, luego la volvió a ver y le pareció correcta y la tercera vez le gustó. Era complicado para él encajarlo pero está contento", concluye.

Fuente:  http://www.eldiario.es/cultura/abuelo-ventana-largo-demuestra-suecos_0_271923423.html

jueves, 2 de noviembre de 2017

En el club del miércoles estamos leyendo... "Y desperté en tierra de sueños" Raquel Rodrein

raquel rodrein en diario sur

En club del jueves a las 9:30h, estamos leyendo... "Los versos de la medusa" de Víctor Frías

Entre las pinturas y esculturas de la exposición 'En el espejo'  del artista, arquitecto y poeta de origen iraní, Ahmad Ghoreishi,  de la finca El portón de Alhaurín de la Torre se ha llevado a cabo la presentación de la novela del autor malagueño Víctor Frías, ‘Los Versos de la Medusa’.
Es una novela apasionante, dijo Juan Ignacio Castillo, que glosó la figura más personal  de su amigo y compañero de trabajo, del que dijo tiene muchas virtudes y que definió de esta, su tercera obra, como “apasionante, que duele realmente a cada capítulo y toca el corazón del lector con temas de la vida diaria de la que ninguno estamos a salvo de forma directa o indirecta, con una narración explicita de situaciones que harán estremecer al lector” para afirmar “es una novela que duele y emociona”.

Entre las pinturas y esculturas de la exposición 'En el espejo'  del artista, arquitecto y poeta de origen iraní, Ahmad Ghoreishi,  de la finca El portón de Alhaurín de la Torre se ha llevado a cabo la presentación de la novela del autor malagueño Víctor Frías, ‘Los Versos de la Medusa’.
Es una novela apasionante, dijo Juan Ignacio Castillo, que glosó la figura más personal  de su amigo y compañero de trabajo, del que dijo tiene muchas virtudes y que definió de esta, su tercera obra, como “apasionante, que duele realmente a cada capítulo y toca el corazón del lector con temas de la vida diaria de la que ninguno estamos a salvo de forma directa o indirecta, con una narración explicita de situaciones que harán estremecer al lector” para afirmar “es una novela que duele y emociona”.
Por su parte Víctor Frías, mostró su agradecimiento al Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, representados en el acto por el primer teniente de alcalde Manuel López y varios concejales, para posteriormente hablar ante el numeroso público presente de su obra  “que pone las emociones a flor de piel” y muestra a personajes con miedo y esperanza, que tienen dificultades para gestionar sus emociones y que toman a veces decisiones, llenas de dudas y miedo que le cambian la vida, aunque “sin caer en el drama ya que hay personajes positivos”.
Según el autor, Los Versos de la Medusa, narra el sueño roto de Lola, su protagonista, que busca el amor de verdad y huye a Málaga de una relación en la que sufre malos tratos de su marido y arrastra a Virginia, su hija, que también tiene sus problemas ya que sufre bullying en su instituto. Hay una gran falta de comunicación entre ellas.
SINOPSIS: ¿Alguna vez has tenido miedo de lanzarte? Lola también, sin embargo ha tomado la decisión de huir. Busca una vida que no pudo ser, una vida de fantasía lejos de su marido. Un viaje en el tiempo que la lleva a Málaga donde busca y encuentra parte de su pasado, solo que este ha cambiado. Virginia, su hija, ve ese viaje con escepticismo. Para ella son solo sueños infundados. Una percepción de la vida que tiene su madre y que ella no entiende. Y si Virginia no entiende a Lola, si madre e hija parecen hablar un idioma distinto y si el mundo que deseaban encontrar ha desaparecido… ¿Qué cabe esperar? En un escenario de incomprensión e inadaptación ¿Conseguirá Lola recuperar su oportunidad perdida? ¿Tendrá Virginia un futuro mejor? En la respuesta a estas preguntas, Luis, el esposo de Lola también tendrá algo que decir, jugando su papel en un intenso final que no dejará a nadie indiferente. Estoy a vuestra disposición. 
LA HISTORIA:  Los versos de la medusa relata la historia entrelazando el presente con el pasado, reuniendo de nuevo a los personajes que protagonizaron aquella vida que no pudo ser. La novela está construida en base a dos ideas principales. En primer lugar, la comunicación. Mostrando las diferencias del lenguaje verbal, ya que el castellano es distinto en cada región de España. También en Málaga, una ciudad en la que la expresión “mitad-doble” tiene sentido; y por supuesto en Latinoamérica, donde una heladera no es una vendedora de helados. Sin olvidar el lenguaje no verbal, cómo se dicen las cosas, lo que se omite, y lo que se interpreta por los demás. Todo ello construye barreras en la comunicación que impiden que los personajes puedan entenderse. La segunda idea que transmite es la de que hay que ser valientes y seguir adelante a pesar del miedo y las dificultades. Los versos de la medusa contienen un mensaje global. Por la temática que trata y el modo en que lo hace, interesará a personas que gustan de las historias que hablan de personas y emociones. Por sus personajes, inevitablemente interesará a mujeres de cualquier edad ya que sus personajes principales lo son.
Editada por Ediciones del Genal al precio de 17,00 euros, ya está disponible en la Librería Proteo.
Por su parte Víctor Frías, mostró su agradecimiento al Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, representados en el acto por el primer teniente de alcalde Manuel López y varios concejales, para posteriormente hablar ante el numeroso público presente de su obra  “que pone las emociones a flor de piel” y muestra a personajes con miedo y esperanza, que tienen dificultades para gestionar sus emociones y que toman a veces decisiones, llenas de dudas y miedo que le cambian la vida, aunque “sin caer en el drama ya que hay personajes positivos”.
Según el autor, Los Versos de la Medusa, narra el sueño roto de Lola, su protagonista, que busca el amor de verdad y huye a Málaga de una relación en la que sufre malos tratos de su marido y arrastra a Virginia, su hija, que también tiene sus problemas ya que sufre bullying en su instituto. Hay una gran falta de comunicación entre ellas.
SINOPSIS: ¿Alguna vez has tenido miedo de lanzarte? Lola también, sin embargo ha tomado la decisión de huir. Busca una vida que no pudo ser, una vida de fantasía lejos de su marido. Un viaje en el tiempo que la lleva a Málaga donde busca y encuentra parte de su pasado, solo que este ha cambiado. Virginia, su hija, ve ese viaje con escepticismo. Para ella son solo sueños infundados. Una percepción de la vida que tiene su madre y que ella no entiende. Y si Virginia no entiende a Lola, si madre e hija parecen hablar un idioma distinto y si el mundo que deseaban encontrar ha desaparecido… ¿Qué cabe esperar? En un escenario de incomprensión e inadaptación ¿Conseguirá Lola recuperar su oportunidad perdida? ¿Tendrá Virginia un futuro mejor? En la respuesta a estas preguntas, Luis, el esposo de Lola también tendrá algo que decir, jugando su papel en un intenso final que no dejará a nadie indiferente. Estoy a vuestra disposición. 
LA HISTORIA:  Los versos de la medusa relata la historia entrelazando el presente con el pasado, reuniendo de nuevo a los personajes que protagonizaron aquella vida que no pudo ser. La novela está construida en base a dos ideas principales. En primer lugar, la comunicación. Mostrando las diferencias del lenguaje verbal, ya que el castellano es distinto en cada región de España. También en Málaga, una ciudad en la que la expresión “mitad-doble” tiene sentido; y por supuesto en Latinoamérica, donde una heladera no es una vendedora de helados. Sin olvidar el lenguaje no verbal, cómo se dicen las cosas, lo que se omite, y lo que se interpreta por los demás. Todo ello construye barreras en la comunicación que impiden que los personajes puedan entenderse. La segunda idea que transmite es la de que hay que ser valientes y seguir adelante a pesar del miedo y las dificultades. Los versos de la medusa contienen un mensaje global. Por la temática que trata y el modo en que lo hace, interesará a personas que gustan de las historias que hablan de personas y emociones. Por sus personajes, inevitablemente interesará a mujeres de cualquier edad ya que sus personajes principales lo son.
Editada por Ediciones del Genal al precio de 17,00 euros, ya está disponible en la Librería Proteo.

Ver enlace del video: https://youtu.be/FrT6emZgVUM

 Fuente: www.elfarodemalaga.es (02/03/2017)

martes, 17 de octubre de 2017

Comenzamos el curso 2017/2018. El grupo del miércoles a las 9:30h. leerá "El atelier de los deseos" de Agnès Martín-Lugand

Agnès Martin-Lugand ya ensayó con La gente feliz lee y toma café esa fórmula tan francesa de apretarnos el corazón, ternura mediante, hasta la lágrima. Casi coincidiendo con San Valentín, la escritora francesa repite en España de la mano de Alfaguara con El atelier de los deseos, una novela en la que la moda tiene un protagonismo especial.


Después de Anna Gavalda y Muriel Barbery, Agnès Martin-Lugand escoge como voz principal de El atelier de los deseos a una mujer que lucha por cumplir sus sueños. Iris, que siempre ha soñado con dedicarse a la costura, debía enfrentarse al deseo familiar: que encontrase un buen marido, en lugar de escuchar su vocación.
Iris hace caso a su familia y escoge a un marido a quien ama, pero que la asfixia y limita. Después de años de letargo en su ciudad natal de provincias, la protagonista de El atelier de los deseos viaja a París, donde obtiene un puesto en el atelier de Martha, una leyenda en el mundo de la moda, que identifica a Iris como un gran talento. Sin embargo, sus sueños y sus deseos —¿se cumplirán en el atelier de Martha?— chocarán con Gabriel, el protegido de Martha, en cierto modo su enemigo, cuyo atractivo se iguala en nivel al de su carácter problemático.
Agnès Martin-Lugand es psicóloga clínica y trabajó, durante más de seis años, en el campo de la protección a la infancia en Rouen (Francia). Su primera novela, La gente feliz lee y toma café, conoció numerosas negativas por parte de las editoriales. Decidió autoeditarla en Amazon, alcanzó los primeros puestos en las listas de ventas y, tras el éxito, se publicó pronto en papel por parte de la prestigiosa Michel Lafon y se tradujo a numerosos idiomas, entre ellos el español; Alfaguara la tradujo el año pasado. Tanto La gente feliz lee y toma café y El atelier de los deseos serán adaptados próximamente al cine.

Fuente: estandarte.com

martes, 7 de marzo de 2017

El grupo del miércoles leerá "La herencia de la tierra" de Andrés Vidal (seudónimo de Màrius Mollà)


La Herencia de la Tierra es uno de esos libros que te cruzas casi por casualidad, cuando vas buscando lecturas pero sin tener nada en concreto en mente; y es de esas casualidades que te pasas meses agradeciendo porque se trata de una preciosa novela que, una vez empiezas resulta muy muy difícil soltar.

Andrés Vidal nos contará la vida de Rosendo Roca, desde su niñez, donde ya demuestra que es un niño peculiar. Introvertido, tímido y hosco en ocasiones, pero también con una voluntad de hierro, será un hombre que se forjará a sí mismo. Con un destino casi decidido desde la niñez por quien es dueño de la gran mayoría de las tierras del pueblo, quien las explota, tanto a ellas como a quienes las trabajan; Rosendo no dudará en firmar un documento que será una apuesta a una sola carta en la que lo que habrá sobre la mesa será su vida entera. 

La Herencia de la Tierra es una novela histórica ambientada en la Barcelona del S. XIX, en la que la vida de muchos hombres que vivían de la tierra veían su destino irremediablemente unido y subyugado a la voluntad del señor de esas tierras, quien todavía ostentaba el poder de decisión y todavía podía actuar como si estuviera por encima del bien y del mal. En esta novela, Andrés Vidal nos narra, a través del personaje de Rosendo Roca, la rebelión de un hombre contra ese estamento establecido y la propia superación personal, viendo como Rosendo, desde la dureza de la mina irá superándose a sí mismo para terminar convirtiéndose en un hombre realizado, que conocerá el amor, las envidias, la amistad desinteresada y las traiciones. 

En esta novela, Andrés Vidal nos cuenta la historia introduciéndola en la trama, los personajes serán parte de la historia real que atravesó el país, y en concreto Barcelona en esa época, formarán parte activa de ella, no serán meros espectadores, pero sin llegar a entrar en grandes detalles de, por ejemplo las Guerras Carlistas aunque estén; este es un libro que narra la guerra del pueblo contra el poderoso, del pequeño contra el grande. Esto es algo que dota al libro de una gran agilidad a la hora de la lectura, y también dota de realismo a los personajes. 



Carga de caballería durante la 1ª Guerra Carlista

Unos personajes fuertes, sobre todo Rosendo, y a la vez, muy particular, ya que se trata de un hombre bueno, de gran corazón, pero al mismo tiempo parco en palabras y en ocasiones rudo. No es el típico protagonista "perfecto", más bien es un hombre que consigue hacerse a sí mismo a base de trabajo y que además tiene la suerte de rodearse de gente buena, como Henry, completamente distinto a Rosendo y quizá por eso su complemento perfecto a lo largo de la vida. Pero también podremos conocer como hay personajes a los que el despecho puede llegar a destrozarles la vida y hacer que quieran destrozar la de aquellos a los que supuestamente aman, ya que no son capaces de aceptar el hecho de que si algo o alguien no es para ellos, no tiene el derecho de continuar con su vida. En resumen, encontramos todo un crisol de personajes, que, aunque sí es verdad que se puede caer en el tópico de de poder dividir en "bando de buenos y malos", se encuentran tan bien desarrollados dentro de la historia, que no le resta ningún atractivo a la lectura.


En cuanto a la trama, no decae en ningún momento; mantiene un ritmo constante narrado con un estilo ágil y fluido, sin alardes ni pretensiones en la prosa, lo que favorece que la novela enganche desde las primeras páginas y que esta sensación no te abandone hasta el final. Se trata de una novela en la que recorremos la vida completa de Rosendo Roca y por lo tanto, conoceremos a todas las personas que irán pasando por su vida. Pero no sólo esto, también seremos testigos, a través de sus ojos y de los de aquellos que le rodean, de los cambios sociales que se están produciendo a su alrededor, como la Revolución Industrial o el libre comercio; cambios que algunos recibirán con los brazos abiertos y a los que otros querrán dar la espalda para no tener que renunciar a los privilegios de los que gozan.

La Herencia de la Tierra es una novela histórica realmente acertada para mi gusto. Con unos personajes que a mí me llegaron a resultar realmente entrañables y que me hicieron disfrutar de muy buenos momentos de lectura. Puedo imaginar a Rosendo en esa montaña, con el tizne del carbón en su cuerpo, pensando en que su vida cambiará, para mejor... Y quizá esa sea la verdadera herencia de la tierra, el aprender que sólo mirando dentro de uno mismo, las cosas puedan cambiar fuera.

Fuente: 
 https://loslibrosdedanae.blogspot.com.es/2014/05/la-herencia-de-la-tierra-andres-vidal.html?spref=tw

Cito este blog ya que el autor, en su muro de Facebook hace referencia y lo comparte explicitamente.

Os dejo el enlace:
 https://www.facebook.com/Andres.Vidal.Pagina.oficial/

Os dejo también el enlace del Book trailer :
 https://www.youtube.com/watch?v=fFqyrR5hLcg



martes, 14 de febrero de 2017

En el grupo del jueves leeremos "Thérèse Raquin" de Émile Zola

Thérèse Raquin, de Émile Zola
Un clásico sobre el crimen y la culpa

Resultado de imagen de emile zola therese raquinEn 1867, cuando publica Thérèse Raquin, Zola ya tenía a sus espaldas un libro de relatos y un par de novelas. Ninguno de ellos había llamado excesivamente la atención del público, pero sí la de la policía, lo que le hizo perder su puesto de asalariado, en calidad de corrector de originales y redactor de notas de prensa, en Hachette. Estos libros se habían publicado en la pequeña editorial del librero Lacroix, que se encontraba en la esquina de la Rue Vivienne y el Boulevard Montmartre. Como escribió más tarde Edward Vizetelly, traductor al inglés de las obras de Zola, éste era entonces un hombre “vacío, como barco a la deriva”, que mientras daba forma a su nueva novela colaboraba con sus artículos de crítica de arte en el Événement, por los que mereció la inquina de diversos artistas consagrados y que sirvieron de paso para dar a conocer a un pintor, al que se consideraba insignificante, llamado Édouard Manet. La novela, con el título de Une Histoire d’Amour, apareció en la revista L’Artiste, propiedad de uno de los hombres más influyentes del París del Segundo Imperio: Arsène Houssaye, quien aconsejó al autor que suavizara algunas escenas en beneficio de sus fieles y (es de suponer) impresionables lectoras, una de las cuales era la andaluza, y por entonces emperatriz, Eugenia de Montijo. Ese mismo año aparecería ya en forma de libro y con su título definitivo en la editorial de Lacroix. Esta edición, que recuperaba diversos fragmentos que fueron suprimidos en la revista, es la que nos presenta ahora, en una excelente y ya conocida traducción de Maite Urrutia, la editorial Alba en su colección Minus.
“Sería curioso estudiar los cambios que se producen a veces en ciertos organismos, a consecuencia de circunstancias determinadas; dichos cambios, que arrancan de la carne, no tardan en comunicarse al cerebro y a todo el individuo”.
Émile Zola escribió esta frase no para un sesudo ensayo, sino para su novela Thérèse Raquin, obra temprana que redactó con veintisiete años y que marcaría la pauta de toda su posterior, y abundante, producción literaria. Dicha producción, como explicó el propio Zola, tuvo una intención principalmente científica, dedicada a explorar ciertas ideas de lo que hay llamamos psicología social que, aunque con otro nombre, estaban muy en boga en su tiempo.
La teoría que clasifica a los humanos por los cuatro temperamentos (el sanguíneo, el melancólico, el colérico y el flemático) fue ideada hace dos mil quinientos años por Hipócrates, y se basaba en la creencia de que existen en el cuerpo humano cuatro fluidos o humores responsables de la génesis y el mantenimiento de la vida y de cuyo equilibrio depende la salud física y mental. Todavía en el siglo XVI Fray Luis de Granada escribió: “La salud de nuestros cuerpos consiste en el temperamento y proporción de estos cuatro humores, y la enfermedad cuando se destemplan, creciendo o menguando los unos sobre los otros”. En el último tercio del siglo XIX, cuando Zola escribía, lo que llamamos medicina interna ya había relegado la mayor parte de estas ideas a la categoría de meras supersticiones, lo que no impidió que otra rama de la ciencia mucho más atrasada, la de la mente y los trastornos psíquicos, se apropiara de ellas, adaptándolas a sus necesidades a fin de (si no curar, cosa que se tenía por poco menos que imposible) al menos razonar las causas de las perturbaciones mentales y las anomalías de la conducta asociadas a ellas. Una nueva clasificación de los temperamentos, esta vez desde una perspectiva psicológica, fue la realizada por el fisiólogo Ivan Pavlov, según el cual aquéllos, por medio del sistema nervioso, dominaban en el ámbito instintivo-afectivo y moldeaban, junto al medio ambiente, el “carácter”. Dichas ideas gozaron de éxito en aquellos años, y todavía hoy, pese al auge que adquirió el psicoanálisis, representan una tentativa naturalista de explicar los afectos, a la vez que son el antecedente histórico de la fisiología y de las teorías abiertamente materialistas de la conciencia. Además, no es pequeña la nómina de obras de arte inspiradas en ellas, desde diversos retratos de Leonardo da Vinci hasta algunas composiciones musicales ya del siglo XX, como las que dedicaron a los famosos cuatro temperamentos Carl Nielsen y Paul Hindemith. Sin embargo, parece obvio que el campo en el que más se extendieron fue, con diferencia, la literatura.
Thérèse Raquin fue recibida con un clamor de desaprobación por parte de la crítica. A propósito de esta novela el ex colaborador de Le Figaro Louis Ulbach acuñó en un artículo la expresión “literatura pútrida”, que marcó el tono general de la recepción de la misma. Dicho artículo fue respondido por Zola, lo que dio lugar a una agria discusión que culminó con el prefacio escrito por el propio autor para la segunda edición de la novela. En él Zola se quejaba de que la obra no había sido bien comprendida por sus jueces, poseídos al parecer por “los nervios sensibles de una jovencita”, y añadía, de un modo que anticipaba ya el resto de su producción, que en Thérèse Raquin se había propuesto “estudiar temperamentos, no caracteres”.
“He escogido”, escribió, “personajes sometidos por completo a la soberanía de los nervios y la sangre, privados de libre arbitrio, a quienes las fatalidades de la carne conducen a rastras a cada uno de los trances de su existencia. Thérèse y Laurent son animales irracionales humanos, ni más ni menos”. Estos personajes son víctimas de sus temperamentos, fuertemente melancólico el de Thérèse y sanguíneo el de su amante, y lo que describe la novela es la forma en que estos diferentes humores, que en una combinación distinta habrían podido neutralizarse mutuamente, convirtiendo a sus portadores en sumisos y respetables ciudadanos, se potencian aquí el uno al otro, hasta el punto de sumir a ambos en un mundo cerrado y dominado por delirios obsesivos, los cuales les llevan al crimen y después a un autodestructivo sentimiento de culpa. Ahora bien, si algo tienen en común las novelas que merecen tal nombre, desde su más lejano origen, es precisamente la descripción de caracteres, es decir, de personajes que se forman con el entorno y que se adaptan a (o modifican) las circunstancias de éste. En la novela de Zola, como se ha dicho, no hay personajes, sino temperamentos. Así, lo que en la época de Thérèse Raquin ya empezaba a llamarse “naturalismo” vendría a ser en el fondo una especie de nueva novela o de novela experimental más próxima a un historial clínico que a lo que entendemos por novela. De hecho, aquí tropezamos con una narración descriptiva de emociones y actos prácticamente carentes de estilo y que recuerda a los estudios clínicos que algunos años más tarde redactaría Freud, con un lenguaje diferente, para referirse a las neurosis e histerias de sus pacientes. Vista por el siglo XIX, Thérèse Raquin es antiliteratura.
Esta eficiente prosa es ciertamente “antiliteraria”, y en ese rasgo reside su modernidad, pues no es poca la descendencia que ha tenido Thérèse Raquin a lo largo del siglo XX, y ello, abandonadas ya las teorías sobre los temperamentos, porque aquí se encuentran, desplegadas de pronto en toda su extensión, las técnicas, las potencialidades, los recursos que sirven para ilustrar el repertorio completo de las servidumbres a que está sujeta una conciencia alienada, incapaz de toda reflexión, privada de voluntad y sometida a un destino que es ineludible, en tanto que de una vez por todas ha sido dictado por su propia carne. “Espero”, escribió Zola, “que se empiece a comprender que mi objetivo ha sido, ante todo, un objetivo científico. Mi único deseo ha sido, dados un hombre potente y una mujer no saciada, buscar en ellos la bestia, incluso no ver más que la bestia, lanzarlos en un drama violento y anotar escrupulosamente las sensaciones y los actos de estos seres”. Premisa ésta que, si a nosotros no se nos aparece como cosa nueva, se entiende que resultara una píldora difícil de tragar para los lectores de 1867.
Thérèse es una joven hija de una “excepcionalmente bella” argelina y de padre desconocido. Siendo niña es entregada a su tía, la viuda señora Raquin, que sólo vive para atender a su único hijo, el enfermizo Camille. La niña debe criarse junto a su primo en un ambiente pueblerino, compartiendo lecho y, siendo completamente sana, llevando la misma vida del enfermo, lo que la convierte pronto en una persona siempre ausente, abstraída. Carente de voluntad, su tía la casa con Camille, y los tres se van a París para regentar una miserable mercería en un oscuro pasaje cerca del Pont Neuf. Allí Camille encuentra un trabajo de oficinista, quedando tía y sobrina en la mercería, que apenas les da para vivir. Hasta aquí Thérèse ha carecido de vida propia, y su apacible exterior, sometido a la persuasiva autoridad de su tía, cubre un interior en el que bullen violentamente los reprimidos deseos de su juventud, en particular los sexuales, que estallan al conocer a un compañero de trabajo de su marido: Laurent. Ambos jóvenes se encontrarán en secreto en la alcoba conyugal, donde vivirán su pasión sin palabras hasta que una orden del jefe de Laurent le impida ausentarse de la oficina, momento en el que ambos concebirán el proyecto de asesinar a Camille, acto que tendrá lugar un día de asueto, en el Sena, durante una excursión en barca.
Hasta aquí el argumento no se diferencia mucho del de la literatura “licenciosa” de la época, pero es después, ya suprimido el obstáculo que para los protagonistas representaba Camille, cuando se muestran las originales intenciones del autor, el cual dedica gran parte del libro a desvelar los sentimientos de culpa que hacen del todo imposible que la pareja disfrute libremente de su relación y, finalmente, de la propia vida. En el camino, Zola nos deja también el abrumador retrato de la autoritaria y al final inválida tía, retrato que ha servido a los psicólogos para ilustrar el llamado “locked-in syndrome” (pseudocoma o síndrome de cautiverio).
Esta edición debería servir para deshacer el equívoco (lo que quede de él) de que Thérèse Raquin es o pretende ser literatura erótica. El lector poco informado que busque tal cosa apenas se sentirá satisfecho, pero a cambio podrá descender a los infiernos del temperamento y de la naturaleza humana. Es posible, sin embargo, que este estudio clínico, que llegó a ser obra de teatro, ópera, película de cine y de televisión y hasta musical de Broadway, y que no excluye su buena dosis de denuncia social, continúe siendo para algunos difícilmente asimilable. A los demás ya pidió disculpas Zola cuando se vio obligado a explicar los entresijos de su obra. Pues según escribió, “las personas inteligentes no necesitan, para ver claro, que les enciendan un farol en pleno día”.

 Fuente:

José Ramón Martín Largo – La República Cultural